Características para identificar el autismo en niños

Uno de los temas más relevantes para aquellos que, actualmente, estudian Licenciatura en Psicología, o que la ejercen desde hace un tiempo, es el creciente campo disciplinar dedicado al autismo. En el presente artículo, nos centraremos especialmente en cómo éste se manifiesta en niños, ya que el éxito de los tratamientos que hoy se encuentran disponibles, dependen, en buena medida, de su detección temprana.

 

¿Qué es el TEA?

Los Trastornos del Espectro Autista (o TEA), son un tipo de discapacidad del desarrollo, dónde éste se produce de un modo atípico.

Este desarrollo atípico está dado por ciertas diferencias en el cerebro de las personas con esta condición y, aunque no se conoce su causa, se cree que tiene un origen genético, teniendo inicio en una de las etapas más tempranas del desarrollo fetal y afectando la manera en que las neuronas se comunican entre sí.

En las personas con autismo, esto se manifiesta, entre otras cosas, en la capacidad de interacción con otros, en el contacto visual, en conductas repetitivas y en intereses restringidos y muy intensos.

 

¿Cómo se manifiesta en niños?

​​​El autismo en niños tiene algunas características asociadas a la falta o deficiencia en la adquisición del lenguaje y en habilidades sociales, tales como la interacción social recíproca, que se manifiestan en las diversas etapas del desarrollo.

Por ejemplo, a partir de los 9 meses de edad se pueden notar los primeros signos de una anormalidad en la comunicación no-verbal, si un niño no responde a su nombre, o no muestran expresiones de enojo, felicidad o tristeza en su rostro.

Más adelante, a partir de los 12 meses, un niño con autismo puede mostrar un desarrollo diferencial respecto a su falta de participación en juegos grupales, y una falta de interés en indicar o apuntar hacia objetos que le agraden. Entre los dos y los cinco años de edad, un niño con autismo también puede exhibir desconocimiento acerca de los estados de ánimo de los demás y preferir jugar en solitario. También en estos casos, los niños pueden presentar problemas en la adquisición del lenguaje, repetir las palabras que escuchan (ecolalia) o usarlas con significados fuera de lo común. Si el niño es diagnosticado más tarde porque ha superado estos hitos con relativa normalidad, puede aún mostrar otras características inusuales como, por ejemplo, hablar como un adulto.

A su vez, los niños con TEA pueden comenzar ya a exhibir intereses restringidos y repetitivos como, por ejemplo, poniendo sus juguetes en fila y siendo muy celosos de este orden, jugando con ellos siempre de la misma manera, o fijando su atención sólo en alguna de sus partes.

En términos más generales, los niños del espectro autista suelen ser muy apegados a sus rutinas y sobrellevar mal los más pequeños cambios, tener movimientos repetitivos (como el aleteo de sus manos), así como también exhibir una gran sensibilidad a los sonidos, olores, luces y sabores.

 

¿Cuáles son los beneficios de un diagnóstico?

Para evaluar a un niño por autismo, existe un proceso de diagnóstico que debe ser llevado a cabo de por profesional (psiquiatra, pediatra o psicólogo), en donde será observada la conducta del niño, y se le realizarán una serie de estudios neurológicos, así como también de visión y audición, además de entrevistas a su padres y cuidadores principales.

La American Academy of Pediatrics, recomienda una evaluación por autismo a todos los niños de entre 18 y 24 meses, ya que hay estudios que sugieren que su detección temprana puede impactar positivamente en el futuro del niño.

Entre estos beneficios se encuentran la posibilidad de acceder a apoyo educativo y pedagógico que le permita aprender algunas habilidades adaptativas, y producir una mejora en las habilidades del lenguaje y sociales, que le permita adaptarse al entorno social con relativa normalidad en sus años de adultez.