En algún momento de nuestras vidas hemos pensado… ¿Cómo serán las ciudades del futuro? ¿Viviremos en una “ciudad inteligente”?

Algunos se imaginarán a gente volando por tubos, como en Futurama. Otros imaginarán coches voladores como en volver al futuro, otros puede que incluso algunos piensen en ciborgs (seres humanos con partes mecánicas y electrónicas en proporción variable). Tal vez los más optimistas se imaginen un mundo perfecto, donde no exista la desigualdad, donde la naturaleza y la tecnología conviven de manera simbiótica y donde el ser humano vive dedicado al arte, a la ciencia y al esparcimiento.

¡Suena algo así como fuera de este mundo! ¿No es así? Conversar con los electrodomésticos de nuestro hogar, ajustar la iluminación y la temperatura del hogar según nuestros deseos, tener la capacidad de controlar y asegurar nuestro hogar desde cualquier lugar del mundo, todo esto es posible solo con la punta de los dedos. ¡Parece que la ficción ha cobrado vida a partir de las fantasías de las películas! ¡Pero, es real! Todo esto es posible gracias a la Electrónica y una de sus ramas llamada “domótica“.

¿Qué es esta domótica? Es una enorme red de dispositivos inteligentes conectados entre sí y la computadora principal a través de Internet o Wifi, nos permite la supervisión y el control de los dispositivos de forma remota con la interfaz de usuario aplicada en teléfonos inteligentes, tabletas, computadoras portátiles y computadoras de escritorio. Es tan simple como usar una aplicación en nuestro teléfono inteligente.

Una casa inteligente es una red de Internet de las cosas configurada con dispositivos automatizados, detectores, sensores y conmutadores. Los sensores y los interruptores están acoplados a una “puerta de enlace” desde donde el usuario controla todos los dispositivos a través de la interfaz de usuario interactuando con un terminal de pared, una computadora o un software de teléfono inteligente.

Esta tecnología se puede aplicar a muchos servicios disponibles en una casa, como: Calefacción, ventilación y aire acondicionado, sistema de control de iluminación, sensores de humo y dióxido de carbono, sistema de seguridad, entre otros aspectos más.

En contexto con las ciudades inteligentes, la automatización del hogar le da forma a una casa inteligente, que es la característica clave de una ciudad inteligente.

La etiqueta “inteligente” se otorga a una ciudad debido a la aplicación de tecnología en todas las áreas importantes, incluidas las casas inteligentes.

La Administración Electrónica o de los dispositivos electrónicos constituye un aspecto fundamental para el correcto desarrollo de la Ciudad Inteligente o “Smart City”.  Los diferentes criterios en los que se basen su diseño y funcionamiento, la ciudad debe construirse en función de las preocupaciones de los habitantes en muy distintas áreas, siempre desde un enfoque participativo y sostenible. Siempre recordando que las características de una ciudad inteligente abarcan, muy diferentes áreas, como la salud, la economía, la energía, los desechos urbanos o, por ejemplo, la movilidad, todas ellas apoyadas por las nuevas tecnologías como base de la innovación.

Las ciudades inteligentes están basadas en sensores inteligentes. Los datos de esos sensores se extraen y procesan para crear programas o soluciones innovadoras asociadas con aspectos cotidianos de la vida de la ciudad, como ser la energía, servicios públicos, movilidad urbana, seguridad pública, calidad del aire, gestión de residuos, educación, atención médica, etc. Estos sensores se encuentran en postes de servicios públicos, líneas de agua, autobuses, semáforos, etc.

Esos sensores están brindando a las ciudades inteligentes y al Internet de las cosas una amplia gama de nuevas aplicaciones que ayudarán a mejorar las infraestructuras y los servicios.

La mayor parte de la energía consumida por los sensores inteligentes proviene de los enlaces inalámbricos utilizados para transmitir datos, lo que significa que la eficiencia energética y la seguridad se convierten en preocupaciones primordiales.

Por lo tanto, los proveedores de soluciones de ciudades inteligentes, los integradores de sistemas, los diseñadores de software y los diseñadores de chips están trabajando juntos para desarrollar sensores más seguros que sean eficientes en el consumo de energía y fáciles de controlar y monitorear.

El objetivo de las ciudades inteligentes es mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos a través de medios tecnológicos y, en última instancia, crear ciudades más sostenibles. Es un esfuerzo de equipo que requiere que muchos sectores de una sociedad integren de manera segura y estratégica las soluciones de tecnología, información y datos.

Por lo tanto, para controlar las casas inteligentes de las ciudades inteligentes, explore el mundo rico en tecnología de las casas inteligentes del futuro.

Remitiéndonos de nuevo a la adquisición de datos en tiempo real en las ciudades inteligentes, podríamos suponer que el coche del futuro será eléctrico, autónomo y se comunicará en todo momento con el resto de coches y con la ciudad.

En realidad, podríamos invertir mucho tiempo pensando cómo será el futuro, pero ya la actualidad nos da bastantes indicios de cómo será. De cualquier manera, se piensa prometedor, esperando que los nuevos avances en la electrónica y sus ramas hagan el día a día de las personas mas placentero.

Las ciudades inteligentes han surgido para quedarse y es un escalón más a subir de la escalera que representa al progreso tecnológico.

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